Y en relación a la anterior entrada que hace básicamente mención al paso del tiempo, crisis y barreras incluidas, tengo una última cuestión al respecto que llevo años observando y de la cual no quiero dejar de pasar esta oportunidad para comentarla. La verdad es que llevo bastante tiempo diciéndome a mí mismo que he de escribir acerca de esto pero luego nunca lo hago.

Se da la circunstancia que pertenezco (por voluntad propia) a un sector al que se nos tilda de «vulnerables». Sin entrar en materia, el resumen se basa en que dado a mi afición a las motos como se suele decir, tengo más probabilidades que otras personas en o bien tener un accidente o bien que la consecuencia fatal de ese accidente se traduzca en fallecimiento, y es precisamente de esto último que quisiera puntualizar varios aspectos. Yo siempre empleo la frase de que en este mundo nuestro nadie está exento, en referencia a sufrir un accidente o incluso en la deriva del mismo a la muerte. Pues bien; si bien es cierto que hay algo de razón en ello, el mismo principio se puede aplicar a cualquier otra persona; correcto. Y la siguiente afirmación que voy a hacer también la comentaba hace poco más de un mes con otra persona y es que, el problema no viene con nuestra vulnerabilidad sino cuando las personas que nos acompañan, las personas que nos quieren más bien, las más llegadas, el problema como digo viene cuando esas personas o no son conscientes o no asumen que salimos a dar una vuelta en moto siendo plenamente conscientes de que puede que o suframos un accidente o simplemente encontremos la muerte.

Consecuencia de la muerte que en el fondo es de lo que yo quería hablar, son los problemas que acarrean en el resto de personas que, por la circunstancia que sea, no asumen este hecho como algo normal, en el sentido de que el factor consecuencia es normal aunque esto es un tanto complejo de explicar.

Dos hechos se suelen repetir habitualmente en nuestro sector cuando alcanzamos la muerte por accidente de tráfico con nuestra motocicleta. Uno, bastante habitual, es la para mí estúpida frase con la que mucha gente explica supongo que para quitar hierro al asunto de que estaba haciendo lo que más le gustaba. Lo siento mucho pero para mí eso no significa ni implica absolutamente nada. De hecho, suelo rehuir de esa clase de frases hechas que verdaderamente no implican o acarrean sentido ni verdad. Soy motero, conduzco moto, sé lo que me puede pasar en cada momento y esta frase hecha no da sentido a absolutamente nada.

El otro hecho son los homenajes en las conducciones o funerales cuando el féretro es acompañado por multitud de gente en motocicleta bajo el pretexto de otra frase hecha de que es lo que a él le hubiera gustado. ¡Tócate las narices! Y eso que entre ellos muchos ni se conocen, otros ni se hablan, y la gran mayoría sólo han coincidido con el fallecido en alguna ocasión. En fín … El colofón viene cuando se da por sentado que realizar cortes de encendido al unísono o incluso quemar rueda es «lo más de lo más» para un acto así. Si algo detesto precisamente son loores de gente, gente que ni conozco, cortes de encendido y por supuesto quemar rueda. Este tipo de actos espontáneos lo vi por penúltima vez tras el fatal accidente del ex piloto de motos Ángel Nieto y yo sinceramente no daba crédito cómo cientos de personas en toda España sabían perfectamente que él es lo que hubiera querido. ¡Olé!

Dos son los hechos que he comentado pero hay otra frase más que retumba en mi cabeza a menudo a propósito de todo esto: era un experto conductor. Bueno … vamos a ver. Como ya he comentado al comienzo de esta entrada, nadie, absolutamente nadie está exento en este mundo nuestro (de las motos). Por mucho que una persona sea un «experto conductor» significa que no vaya o pueda alcanzar la muerte en un accidente de moto. Quizás, su experiencia pueda ayudarle en algunas ocasiones en concreto donde la pericia y la fortuna en alianza y comunión minimicen o eximan a una persona de sufrir un accidente de moto, independientemente de las consecuencias del mismo. Era un experto conductor no es una explicación, no es un salvo conducto, no es tampoco una excusa, no es más que una característica. Si el momento llega, que no tiene porqué pero sí que tiene más oportunidades de que ocurra que en otras actividades, pues llega y punto, sin más explicaciones. Otra cosa diferente son la investigación de accidentes, atestados, testigos, etc. que pueden hacer ver o dar explicación al cómo se produce un «accidente» para luego valorar y poner etiquetas a una serie de criterios que forman parte de nuestra jerárquica sociedad, pero eso es otra cosa diferente.

En cualquier caso, si se puede evitar NO es un accidente. Y en torno a esta última frase es a lo que, una vez alcanzado los 45 años de edad, llevo preparándome un tiempo y a lo que quiero dedicar el resto del tiempo además de seguir conduciendo motocicleta: a minimizar consecuencias tras los denominados accidentes de tráfico, y por supuesto a reducir el número de los mismos. Quisiera dedicarme a los demás y por ende también a mí mismo pero de la concienciación ya hablaremos en otra entrada diferente.